Inquilinos que nadie quiere tener

Julio 7 de 2021

Al decidir a poner en renta tu propiedad, bien sea que se tengan vecinos o no, se espera que quien la ocupe sea amable y cuidadoso, después de todo te ha costado mucho sostener en perfectas condiciones tu inmueble, ¿estás de acuerdo?

 


 

1. Los parranderos que no dejan dormir a los vecinos.

Existen personas que disfrutan reunirse con sus amigos y subirle el volumen a la canción que más les gusta, justo en el momento en el que la escuchan. 

A pesar de que estas actividades son las preferidas por muchos, hay un refrán popular que dice que hay un lugar para cada cosa, sin embargo, parece que no a todos les hace tanto sentido; por eso, siguen lo que el impulso les indique, como no dejar dormir a los vecinos. 

 

Este tipo de inquilino es el que logra que (si es un conjunto cerrado o edificio residencial) llamen en repetidas ocasiones a la administración buscando regulación. Pero, no son situaciones exclusivas de residencias familiares, también ocurren en inmuebles de uso comercial y pueden ser tan repetitivas que siempre terminan llamando al propietario y, hay casos, en los que las juntas administrativas exigen que se finalice el contrato con dicho arrendador. 

 

Lo mejor que puedes hacer es apelar al buen juicio y, si al tercer llamado de atención no hay mejoras en el comportamiento, revisa las cláusulas contractuales y ponlas en práctica. Te encontrarás con penalidades que van desde multas hasta cancelaciones del contrato. Es fundamental, entonces, especificar cuáles son innegociables y sus consecuencias, así, nadie se lleva sorpresas cuando debas tomar decisiones severas.

 

 


 

 

 2. Los que tienen animales que hacen mucho ruido.

Las mascotas se han convertido en hijos, logran que un hogar sea acogedor y siempre esté lleno de amor hasta que no dejan dormir a los vecinos, lo que deja de ser divertido tanto para arrendadores como arrendatarios. 

Por ejemplo, hay perros que ladran al escuchar el viento soplar, sus garras suenan muy duro en el piso al caminar; luego, están los gatos que maúllan a tempranas horas de la madrugada y cualquier otro tipo de animales domésticos que impidan la buena convivencia. Sumando malos olores y daños inesperados. 

Pero, sabemos que no se puede negar la naturaleza animal, entonces, debemos acudir al buen juicio de nuestros inquilinos y a la educación que le darán a sus animalitos. 

Estas situaciones tan incómodas se solucionan fácilmente si desde el momento cero al poner el aviso de renta, dejas claro si quieres que a tu propiedad vengan o no mascotas. Así, todos sabrán si será el lugar indicado. 

 

3. Los morosos reincidentes.

Es cierto que todas las personas tienen altos y bajos en el camino financiero, algunas más que otras, y esto se ve reflejado en sus hábitos de pago sin importar si decides rentar directamente o a través de una inmobiliaria.

Este tipo de inquilino prefiere pagar cada mes el canon de arrendamiento con intereses moratorios en lugar de hacerlo a tiempo, lo que es molesto para ti como propietario, porque es dinero que hace parte de la cadena que permite cubrir también tus propias responsabilidades.

Si te ocurre una situación similar a esta por ser arrendatario directo, te sugerimos llamadas de atención por escrito con preavisos que incluyan de manera específica las consecuencias.
Es muy relevante para ti saber que con una inmobiliaria la probabilidad de que esto ocurra (inquilinos morosos) es menor, porque se hacen estudios ágiles y especializados que verifican el estado financiero de los arrendatarios antes de arrendar el inmueble.

 

¿Hay alguna forma de saber si tus prospectos son de estos tipos?

Creemos que confiar y revisar antecedentes son las únicas alternativas.

 

4. Los curiosos que siempre están al tanto de todo lo que pasa con todos los vecinos.

Este tipo de inquilino se ve con mucha continuidad en edificios familiares o conjuntos cerrados, generando incomodidades entre los vecinos y considerados imprudentes. 
Algunas veces es tan complicado el manejo que dejan de ser bienvenidos en las comunidades y, en esos casos, lo único que se puede hacer es emitir memorandos realizando un llamado al respeto y a la privacidad de los demás. 

De todas maneras, de acuerdo con el nuevo Código nacional de seguridad y convivencia Ciudadana de la Policía, son comportamientos que pueden ser penalizados con el cobro de multas o hasta la cárcel.

Si después de comunicaciones repetidas con la solicitud y sin tener buen resultado, puedes basarte en la norma. Si esto tampoco surte efecto, es mejor que te apegues al contrato y ejecutes las cláusulas convenientes.

 


 

5. Los que se quejan por todo.

Este tipo de inquilinos son más comunes de lo que te imaginas, siempre van en búsqueda del mínimo error que justifique su reclamo. 
El tubo recién instalado justo falla, encuentran un corto circuito en la electricidad, la puerta de alguna cajonera requiere aceite y, así, son los que tienen mala suerte en los inmuebles que rentan, porque todo termina fallando. 

Pero, no hay de qué preocuparse, cuando haces un contrato directo puedes acceder a seguros de arrendamiento que te permitirán resolver casi cualquier necesidad que tenga tu arrendatario. 

También, tienes la opción de elegir la tranquilidad al dejar que tus propiedades estén en manos especialistas para que sean los que se encarguen de lo que se necesite. Si eres tú quien renta directamente, deberás encargarte de cada tarea. 

Nosotros creemos que en estos casos es mejor un poco de ayuda.  consigna tu inmueble en Inmobiliaria Proteger y déjanos ayudarte con el inmueble para que tengas una vida tranquila en la administración de tu propiedad. 

 

6. Los vecinos que trabajan hasta tarde en la noche.

Si en tu edificio han taladrado o martillado justo al momento de irte a dormir, sabrás de qué estamos hablando. 
Es realmente incómodo, que cuando la noche está calmada propicia para descansar, algunos vecinos creen que es la oportunidad perfecta de iniciar sus trabajos que más ruidos producen.

 


 

En estos casos, es conveniente remitirte a la administración de tu conjunto o edificio para que se pueda realizar el llamado de atención pertinente a estas personas. Si es algo continuo y repetido, lo mejor es convocar a la junta directiva del inmueble y tomar otras decisiones que sean convenientes para la comunidad. 


Recuerda que en una propiedad horizontal prima el bien común y no el individual.

 


 


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